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“Mi mayor desafío es lidiar con mi propia exigencia”

Belén Curbelo – Granja La Elisa (Los Charrúas, Concordia)

Todo empezó hace unos 13 o 14 años, cuando una persona conocida me comentó sobre Jorge Girard, quien fue nuestro pilar desde el primer momento. Yo no tenía ningún conocimiento previo. Un día Jorge llegó a casa, me explicó más o menos cómo era todo y yo, totalmente decidida aunque sin tener idea si me iba a gustar, le dije que quería la granja.

Así comenzó todo. Al principio no fue fácil, pero fuimos aprendiendo y adaptándonos. En ese proceso, mi hermano Nico, que ya trabajaba en una granja y tenía experiencia, también me brindó mucha ayuda.
A nivel personal, este trabajo me enseñó a ser más responsable, a priorizar tareas, a ser constante y a seguir adelante, incluso cuando las cosas no salen como uno espera. La sensación de satisfacción y felicidad cuando todo marcha bien es increíble.
Mi familia está compuesta por mi marido, Miguel, y nuestros hijos: Daian (16 años), Dian (8) y Damián (2).

No tenemos actividades específicas designadas para cada uno, pero sí nos las repartimos. Cuando Miguel está en casa, él se ocupa más de la granja, pero aquellos días que debe salir por motivos laborales, yo me ocupo de ésta, de la casa y de los niños. Esos días, Daian, que está en quinto año de la escuela secundaria, también tiene sus responsabilidades, me ayuda mucho. La organización en casa es flexible, pero siempre priorizamos que todo funcione bien.

El mayor desafío que tuvimos fue el comienzo. Aprender todo desde cero ha sido complicado, pero por suerte, el proceso de aprendizaje fue rápido. Comparando hoy con aquellos primeros días, siempre digo entre risas: “¡Qué mal hacíamos todo!”.
En la actualidad, mi mayor desafío es lidiar con mi propia exigencia. Para mí, todo tiene que ser perfecto, y aunque hacemos todo lo posible para que todo marche impecablemente, muchas veces las cosas no salen como uno espera. Ahí es cuando me encuentro con algunos problemas, ¡pero sigo adelante!

Respecto al equilibrio con la vida personal, la granja siempre es nuestra prioridad. A veces nos perdemos reuniones, cumpleaños y fiestas porque priorizamos el trabajo. En ocasiones no tenemos más opción que salir, pero siempre nos aseguramos de que la granja no quede desatendida. Luego, cuando no tenemos pollos, nos damos pequeñas libertades que no tuvimos durante la crianza.

Como meta, siempre está el deseo de seguir creciendo, pero no es algo que me quite el sueño. A veces surgen conversaciones e ideas sobre nuevos objetivos, pero no sé si es el momento adecuado. Estoy muy bien con lo que tengo, así que si en algún momento se da algo nuevo, genial.