El camino recorrido, la capacidad de adaptación y la continuidad de los valores a través de las generaciones son parte de la historia de Las Camelias. En reconocimiento a esa trayectoria, el Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF) distinguió a la compañía con el premio en la categoría “Legado en la Empresa Familiar”, durante la ceremonia de los Premios IADEF 2026, realizada el pasado 5 de octubre en el Círculo Italiano de Buenos Aires.
En representación de Las Camelias, recibieron la distinción Jimena Zaragoza, Pablo Marsó y Rauli Marsó, quienes compartieron este reconocimiento en un año que invita especialmente a mirar el camino recorrido y a renovar el compromiso con el futuro.
Para Jimena Zaragoza, el premio adquiere un significado particular en el contexto del 90° aniversario de la empresa. “Es un mimo y un gran reconocimiento, especialmente en este momento en el que estamos celebrando nuestros 90 años. Venimos de días de muchas emociones, de mirar hacia atrás y recordar todo el camino recorrido, pero también de pensar en lo que viene. Que una institución como IADEF reconozca nuestro legado como empresa familiar justo en este aniversario nos llena de orgullo y hace que este premio tenga un significado todavía más especial”, expresó.

Crecer y transformarse sin perder la identidad
A lo largo de nueve décadas, Las Camelias atravesó distintas etapas, desafíos y transformaciones, manteniendo una identidad construida sobre el trabajo, el compromiso y los valores compartidos.
Esa capacidad de evolucionar sin perder de vista sus raíces es, para Jimena, uno de los aspectos que explican el reconocimiento recibido. “Creemos que se valoró especialmente la capacidad de Las Camelias de crecer y transformarse a lo largo de 90 años, atravesando distintas generaciones, sin perder su identidad ni los valores que nos acompañan desde el comienzo”, señaló.
En la misma línea, Pablo Marsó destacó el esfuerzo sostenido de quienes tuvieron responsabilidades en la conducción de la empresa a lo largo de su historia. Consideró que la distinción representa un reconocimiento al compromiso de los integrantes de la familia que estuvieron al frente de Las Camelias durante estas nueve décadas y valoró que el premio ponga en perspectiva el camino recorrido.
Asimismo, señaló que la historia de la compañía estuvo marcada por la capacidad de superar distintas crisis y dificultades, tanto en el ámbito familiar como en el empresarial. Una experiencia que contribuyó a fortalecer la continuidad del proyecto y la voluntad de seguir construyendo valor junto a todas las personas que lo integran.

El diálogo entre generaciones, una clave para el futuro
La continuidad de una empresa familiar implica preservar una historia y, al mismo tiempo, encontrar nuevas formas de responder a los cambios. En ese equilibrio, el diálogo entre generaciones ocupa un lugar fundamental.
“Para mí, el diálogo entre generaciones es uno de los desafíos más grandes de una empresa familiar. No siempre pensamos igual ni vemos las cosas de la misma manera, pero creo que lo importante es poder escucharnos, aprender unos de otros y encontrar el equilibrio entre conservar lo que nos trajo hasta acá y animarnos a cambiar para seguir creciendo”, reflexionó Jimena.
Por su parte, Pablo identificó entre las principales fortalezas de Las Camelias la capacidad de adaptación a entornos cambiantes, la búsqueda permanente de eficiencia y calidad y el cuidado del entorno. También destacó la importancia de priorizar los valores de la empresa y de la familia por encima de los intereses o los egos personales. Son principios que contribuyen a sostener un proyecto compartido y a proyectarlo hacia las próximas generaciones, con la responsabilidad de cuidar lo construido y continuar desarrollándolo.

Un reconocimiento que pertenece a toda la comunidad de Las Camelias
Más allá de quienes estuvieron presentes en la ceremonia, el premio representa una historia colectiva, construida a lo largo de los años por generaciones de integrantes de la familia, colaboradores y todas las personas que contribuyeron al crecimiento de la empresa.
“Este premio representa a Las Camelias y a su gente, porque a la empresa la formamos todos los que día a día estamos trabajando para llevarla adelante y también quienes formaron parte de esta historia a lo largo de estos 90 años”, afirmó Jimena.
Pablo, por su parte, destacó que el reconocimiento fue recibido con mucha gratitud, aunque aclaró que la búsqueda de premios no es el motor de la empresa. “No hacemos las cosas para ser reconocidos, sino por el simple hecho de estar seguros de que, haciendo las cosas bien, se obtienen resultados beneficiosos para nuestra empresa, nuestra sociedad y nuestra familia”, expresó.
La ceremonia también fue una oportunidad para conocer las experiencias de otras empresas familiares de distintos sectores, regiones e incluso países. Un intercambio que, según Pablo, enriquece los vínculos y permite aprender de recorridos diferentes, con desafíos y valores en común.
Al poner en palabras lo que Las Camelias representa para su familia, Jimena eligió tres conceptos: “ORGULLO por todo lo que construyeron quienes estuvieron antes que nosotros, COMPROMISO con el presente y LEGADO por la responsabilidad de cuidar y continuar esta historia para las generaciones que vienen”. Pablo, por su parte, sintetizó ese vínculo en tres palabras: “DESARROLLO, COMPROMISO, GRATITUD”.
En el año de su 90° aniversario, la distinción del IADEF constituye una oportunidad para reconocer el camino recorrido y, especialmente, a quienes lo hicieron posible. Un legado que no se limita a la historia de una empresa familiar, sino que se renueva cada día a través del trabajo, los valores compartidos y la voluntad de seguir creciendo.







